Porque puede ser el último. Y aunque no lo sea, nunca volverás a disponer de él. Entonces, ¿porqué desperdiciarlo con malos pensamientos? Disfrutemos mientras vivimos. Vivamos mientras disfrutamos
miércoles, enero 28, 2009
La vida sin mí
Sin dar demasiados detalles, un amigo me hacía ver cómo, según su situación personal actual, había perdido el curso de su vida, de tal manera, que se quejaba, de hecho, de no tener vida en absoluto.
Como ya podéis imaginar, mi papel se limitó a sonreír, a escuchar con alguna paciencia, y a decir, de vez en cuando, "todo va a ir muy bien".
Pero, después de pensarlo, me gustaría contestar desde este blog, aún con el riesgo de que el interesado en cuestión pueda leer estas palabras.
Supongo, con un pequeño margen de error, que hay más de una persona sintiendo lo mismo que este buen amigo, quizá, incluso en este mismo momento, estén leyendo.
Queridos amigos y amigas:
¿Qué es lo consideráis como tener una "vida"?
¿Te falta la salud, trabajo, amor, o una determinada posición social?
¿Será posible que aún en posesión todas esas cosas sigas sintiendo que vives una vida que no es la tuya?
¿Eres capaz de determinar dónde está la raíz de todo el problema?
¿Cabe la posibilidad de que, aunque consiguieras exactamente lo que te falta, y de lo que tanto te quejas, la felicidad continúe escapándose de entre tus dedos?
Me parece que ésa, es una posibilidad muy grande.
La raíz del problema radica en que, por error, nos consideramos tan listos como para decidir qué es lo que nos va a hacer felices y qué no. El truco está en percibir cómo OPINAMOS sobre todo. Nos hemos convertido en especialistas en poner adjetivos. Si llueve, "es deprimente", "es melancólico" o "es romántico". Si hace sol, "hace demasiado calor", "es agobiante", o "me encanta".
Ya sea en positivo o en negativo, el caso es opinar.
Además la cosa no se queda parada aquí, no. Encima tenemos que PERSONALIZARLO todo.
Osea, que si llueve, no es un fenómeno meteorológico, no. Es que me está lloviendo a MÍ.
Todo lo que sucede le pasa "a mi cara bonita", así que no nos queda otra remedio que complicar cualquier cosa, por pequeña que sea.
Me viene a la mente la historia del guerrero al que le atravesaron gravemente con una flecha, pero no dejaba que nadie le curase porque primero quería saber de qué raza era la persona que le había herido, y si era de alta alcurnia o no...
Lo más seguro es que al final el tipo se muriera, pero de estupidez.
Si alguien te tira algo, y si puedes, te apartas (como Bush con lo del zapato aquel). Oye, y si te da, pues mala suerte. Lo solucionas, si es posible, y si no, pues nada, "ajo y agua" que dicen en mi tierra.
Pero no merece la pena andarse complicando la vida con historias, que aunque al principio no nos demos cuenta, no tienen nada que ver con el problema en cuestión. Perdemos tanto el tiempo, que muchas veces nos cuesta un imperio dar un sólo paso.
Sin temor a equivocarme, diría que desde hace algún tiempo vivo la vida sin mí.
¡Y soy, sin lugar a dudas, mucho más feliz, oiga!
¿Podéis creer que, en la mayoría de los casos, los problemas de los que me quejaba radicaban en mí y en nadie más que en mí?
Sí, sí, me lo tuve que poner claro y decirme, "mira chico, lo siento, pero a partir de ahora voy a vivir sin ti, lo nuestro ha terminado".
Y desde entonces, hecho un pincel.
Porque, independientemente de opiniones, el trabajo, las obligaciones, y todo eso de lo que nos quejamos tanto, parece que ha adquirido un nuevo color. De hecho, lo correcto sería decir que lo que ha pasado es que ha dejado de tener color en absoluto. Ya no duele, no pesa, no agobia.
Y las cosas que consideramos buenas les pasa lo mismo. Porque de tanto que las deseamos no nos damos cuenta del coñazo que pueden dar.
Moraleja: 1º Si te tiran algo te apartas.
2º Vive la vida sin ti.
Me podríais preguntar: "¿Oye, y si vivo la vida sin mí, quién va a ocupar el espacio vacío?"
Pues mira, a lo mejor los demás.
Puede que la magia radique en un pequeño cambio de punto de vista.
Gracias a todos por estar ahí fuera (incluyéndome a mí, por supuesto).
http://mirandohaciadentro.blogspot.com/2009/01/la-vida-sin-m.html
Hoy
"Hoy es el mañana que tanto me preocupaba ayer".
jueves, enero 22, 2009
Ike Quebec: Nature Boy
El saxofonista tenor, Ike Quebec (1918-1963), decidió dedicarse al mundo del espectáculo cuando siendo aún un adolescente, trabajó como bailarín. En el Harlem de los años treinta era fácil contactar con los músicos de jazz y decidido a ser músico estudio piano. En 1940 se unió a la banda "Barons opf Rhythm" con la que estuvo un par de años y fue en el seno de esa orquesta donde se decidió por adoptar el saxo tenor para siempre.
Tocó en el Minton's Playhouse, con los grandes del bebop hasta que comenzó a atrabajar de manera profesional con Frankie Newton, Ella Fitzgerald y Roy Eldridge. Con un sonido inspirado en el maestro del tenor, Leon "Chu" Berry, y discípulo confeso del gran Coleman Hawkins, Ike Quebec, se adaptó magníficamente a esa escuela. En 1944, actuó y grabó con Sammy Price y Hot Lips Page, antes de unirse a la orquesta de Cab Calloway, con quien de una u otra forma, estuvo hasta los cincuenta años. 1944 fue también el año en que entró por vez primera en el estudio de grabación de la Blue Note, pero no fue hasta 1959 cuando graba a su nombre el primer disco. El álbum se tituló: "From Hackensack to Englewood Cliffs" y fue el primero de los nueve que grabó con el sello de la etiqueta azul entre 1959 y 1998.
Su relación con la Blue Note, se amplió hasta convertirse en una especie de cazatalentos y a su labor en ese terreno le debemos que llevara a Dexter Gordon a grabar con ellos. Ike Quebec, era un músico directo y vigoroso y contrariamente a casi todos los seguidores de Coleman Hawkins, no era suave, sino mas bien cortante pero con una claridad de contornos muy agradable. Su potencia, su swing y especialmente su tratamiento en los blues, le conferían un sonido particularisimo que se truncó cuando en 1963 un cáncer de pulmón terminó con su vida.
sábado, enero 03, 2009
La esperanza está en el camino
Lo importante no es dónde vamos sino “cómo” vamos, y que no nos lleven. La meta es el mismo camino.
2 de enero de 2009
"Este camino tal vez no conduzca a ninguna parte, pero alguien viene por él", escribe el autor sueco Lars Norén.
Quizás sea esta la actitud que deba presidir nuestro caminar, casi a ciegas y sin disponer de referentes de confianza. Pero la meta es el mismo camino. No importa tanto adónde vamos sino cómo vamos, y que no nos lleven.
En la sociedad de la información padecemos un bombardeo de imputs difíciles de procesar. Como hace años leí en un graffiti, “ahora que sabíamos las respuestas, nos han cambiado las preguntas”. Esta sensación de inseguridad provoca desaliento, evasión irresponsable o la entrega a ideologías para no pensar, para no tomar decisiones. Ese ha sido el consuelo de los débiles para poder seguir viviendo, aún a riesgo de abdicar de la libertad y de zafarse del cumplimiento de los derechos universales para todos. Derechos humanos, políticos y sociales.
Las ideologías han explotado el miedo a la libertad y a la responsabilidad de las personas. Al explotar ese miedo a la soledad, inventaron dioses inhumanos, implacables que infundían pavor, salvo que el individuo se sometiese a los dictados de sus eunucos con la promesa de una vida eterna y absurda.
Otras religiones comenzaron apoyando los sentimientos de humanidad y de solidaridad naturales para convertir luego a sus adeptos en hormigas de un hormiguero, en seres domesticados y sin personalidad capaces de negar las realidades más cercanas.
Otras ideologías partieron de la falsa premisa de que el ser humano es malo por naturaleza y de que sólo busca su propio bien, aún a costa de hacer de los otros seres objetos de su poder, de su codicia y de su voluntad. Sostenían que lo hacían en nombre del “pueblo”, de una etnia o raza, de una clase social, o de la misma “humanidad” elevada a categoría.
Los dioses habitaron las lagunas de nuestra ignorancia y sus secuaces obligaron a postrarse y a obedecer bajo castigos. No sólo en un inventado más allá, sino en el presente mediante el temor y la ignorancia. Aún sirviéndose de la tortura, de la privación de la libertad, de la exclusión social y de la pena de muerte.
Parece increíble pero el número de países en los que está legalizada la pena de muerte es estremecedor. Las mismas religiones, pretendidamente reveladas, la mantienen “por causa de la maldad del hombre”. Conculcan el “no matarás” de sus fundadores, pero ellos no vacilaron en practicarla siempre que les convino. Esta es la historia de la inmensa mayoría de las tradiciones religiosas y de los regímenes políticos autoritarios, tiránicos, despóticos y totalitarios. Ese totalitarismo y ese despotismo absolutistas han derivado hacia sistemas, modelos de desarrollo, paraísos fiscales, mafias financieras transnacionales y guerras de invasión y de conquista, pretendidamente “liberadoras y restauradoras de la democracia”. ¿De qué democracia?
Parece increíble que estemos viviendo el escándalo de las guerras, de las ventas de armas, de la corrupción, del blanqueo de dinero procedente del crimen organizado, de la explotación de las riquezas de los países empobrecidos, de la trata de seres humanos como objetos de comercio o de consumo.
Espanta la naturalidad con la que se acepta la existencia de miles de millones de personas que padecen hambre, enfermedades curables, incultura, explotación, falta de viviendas, guerras, deportaciones en masa, maltrato por razón de género, de creencias o de tradiciones culturales, prostitución, trabajo infantil y de mujeres más propio de la esclavitud que de mentes racionales.
Las alarmas han sonado sobre el cambio climático, la contaminación de la tierra, del aire y de los mares pero intereses de poderosas minorías lo niegan o demonizan. Se niega la evidencia, como se han negado los derechos humanos universales.
Nos acusarán de catastrofistas, pero como decía Galileo a los cardenales que lo condenaban, “miren por el telescopio, no les pido que me crean me basta con que miren”. Y se negaron como los poderosos de hoy atentan contra los derechos humanos para todos.
Mientras el panorama social, político y económico no sea transformado desde dentro por la razón y la justicia, caminaremos por un camino para el que sólo hemos traído billete de ida.
Pero alguien viene, otros seres humanos oprimidos vienen al encuentro para el despertar y la concordia. O los acogemos y actuamos como comunidad cosmopolita y solidaria o seremos destruidos por nuestros errores y por nuestra ceguera.
* Profesor Emérito de la UCM. Director del CCS
http://www.ucm.es/info/solidarios/ccs.php?id=992&cat=0
lunes, junio 16, 2008
Observa
Vuélvete un observador silencioso de la vida y un compasivo observador de ti mismo. No eres tus emociones o tu cuerpo, o tu personalidad y su ego. Eso es sólo una parte de lo que eres. De hecho eres una energía divina que está evolucionando, operando a través de las complejidades del cuerpo, mente y emociones, para comprenderse a sí mismo como un ángel espiritual, un espíritu eterno que está creciendo y aprendiendo, calmadamente, en la infinitud y corrientemente llamado “ser humano”.
Stuart Wilde - 33 Pasos para reclamar tu poder interior
viernes, junio 06, 2008
La parábola del árbol que cumplía los deseos
En una ocasión, un hombre iba viajando y entró casualmente en el paraíso. Los indios creen que en el paraíso hay árboles que conceden todos los deseos, kalpatarus. Basta con sentarse debajo de ellos, desear algo, y el deseo se realiza inmediatamente: no hay desfase entre el deseo y su realización. Piensas, y tu pensamiento se convierte en cosas; el pensamiento se plasma automáticamente.
Los kalpatarus no son otra cosa que símbolos de la mente. La mente es creativa, los pensamientos son creativos.
El hombre estaba cansado y se quedó dormido debajo de uno de estos árboles que conceden los deseos. Cuando despertó, como estaba muy hambriento, dijo: «Ojalá que pudiera conseguir comida en algún sitio». Y de repente el alimento surgió de la nada y flotaba en el aire; era una comida deliciosa. Empezó a comer inmediatamente y cuando se sintió satisfecho, surgió en él otro pensamiento: «Si pudiera conseguir algo de bebida...» Y como en el paraíso no existe la ley seca, se materializó inmediatamente un vino delicioso.
Bebiendo el vino y relajado a la sombra del árbol en la brisa fresca del paraíso, el hombre empezó a preguntarse: «¿Qué está pasando? ¿Estoy soñando o estoy rodeado de fantasmas que me gastan bromas?» ¡Y aparecieron los fantasmas! Eran feroces, horribles, daban ganas de vomitar. Se puso a temblar y se le pasó un pensamiento por la cabeza: «Ahora seguro que me van a matar. Estos fantasmas van a acabar conmigo». Y le mataron.
Ésta es una antigua parábola de enorme significado. Tu mente es el árbol que concede los deseos: antes o después, todo lo que piensas te es concedido. A veces el desfase es tan grande que te olvidas completamente de haberlo deseado; a veces el desfase es de años, a veces de vidas, de modo que no puedes conectar con el origen del deseo. Pero si observas con profundidad, descubrirás que todos tus pensamientos te crean y crean tu vida. Crean tu cielo, crean tu infierno. Crean tu desgracia, crean tu alegría. Crean lo negativo, crean lo positivo. Todo el mundo es un mago que hila y teje un mundo mágico a su alrededor y después se siente atrapado: la araña se queda atrapada en su propia tela.
Una vez que se entiende esto, las cosas empiezan a cambiar. Entonces puedes jugar y puedes cambiar tu infierno por un cielo; basta con pintar desde otro punto de vista. O si estás muy enamorado de tus desgracias puedes crear todas las que quieras, a tu plena satisfacción. Pero entonces ya no puedes protestar, porque sabes que son una creación tuya, son tu pintura, no puedes responsabilizar a nadie de ella.
Toda la responsabilidad es tuya. Entonces surge una nueva posibilidad: puedes dejar de crear el mundo, puedes detener el proceso de creación. No hace falta que crees el cielo y el infierno, no hace ninguna falta. El creador puede relajarse, retirarse. Ese retiro de la mente es la meditación.
http://ar.groups.yahoo.com/group/osholibertad/
martes, abril 22, 2008
Viendo llover
viendo llover.
Personas que caminan con paraguas abiertos,
tristeza mezclada con gotas que caen.
Inspirando,
agua que limpia las calles;
unos van, otros vienen.
Espirando,
el trajín de un mundo
que camina insensato hacia el precipio,
¡ay!
A falta de compañero,
camino solo,
como elefante salvaje...
salvaje y triste en el bosque.
Inspirando,
recuerdo al buda y a los patriarcas.
Espirando,
sonrío a mi tristeza.
He aquí vuesto pobre discípulo
ofreciendo té a los transeuntes.
Nadie tiene tiempo,
todos se aferran a sus sueños;
¡ay!, al final, el precipicio.
¿Cuánto habrán de padecer,
cuánto antes postrarse
y rendir su ego?
En la ventana,
con la mente llena de amor,
sintiendo llover.
Hanyun
Bosque Precioso
Asturias, España
http://www.baolin.org
Vencer el miedo
Al escuchar la sentencia, el más joven se retorció de la pena y del dolor, y a partir de ese día, cayó en una profunda depresión. "¿Para qué vivir?" se preguntaba, "si de todas maneras van a arrebatarme la vida, y de una manera inconcebiblemente terrible?" Desde ese día nunca fue el mismo. Cuando alguno de sus cercanos, compadecido por su estado, le ofrecía apoyo para tratar de alegrarlo, respondía rencorosamente diciendo: - Claro, como tú no tienes que cargar mis penas, todo te parece fácil. En otras ocasiones también replicaba: - Tú no sabes lo que sufro, no es posible que me entiendas... Y, a veces, alegaba en voz alta: - ¿Para qué me esfuerzo? Si de todas formas... Y así, poco a poco, el hombre se fue encerrando en su amarga soledad y murió mucho antes de que se cumpliera el plazo de los veinte años.
El otro hombre, al escuchar la sentencia, se asustó y se impresionó, sin embargo a los pocos días resolvió que, como sus días estaban contados, los disfrutaría. Con frecuencia afirmaba: - No voy a anticipar el dolor y el miedo empezando a sufrir desde ahora. Otras veces decía: - Voy a agradecer con intensidad cada día que me quede. Y, en vez de alejarse de los demás, decidió acercarse y disfrutar a los suyos, para sembrar en ellos lo mejor de sí. Cuando alguien le mencionaba su condena, respondía en broma: - Ellos me condenaron, yo no me voy a condenar sufriendo anticipadamente y, por ahora, estoy vivo.
Fue así que, paulatinamente, se convirtió en un hombre sabio y sencillo, conocido por su alegría y su espíritu de servicio. Tanto, que mucho antes de los veinte años, le fue perdonada su condena.
El 99% de tus miedos no se realizarán.
Cree en tu fuerza, disfruta la libertad de ser feliz.
La verdadera libertad no está en lo que haces, sino en la forma como eliges vivir lo que haces, y sólo a ti te pertenece tal facultad.
De otro grupo
jueves, abril 17, 2008
Mañana puede ser tarde
¿Mañana?... No nos es permitido saber...
mañana puede ser muy tarde...
para decir que amas, para decir que perdonas,
para decir que disculpas,
para decir que quieres intentar nuevamente...
mañana puede ser muy tarde...
para pedir perdón, para decir:
¡Discúlpame, el error fue mío...!
Tu amor, mañana, puede ser inútil;
tu perdón, mañana, puede no ser preciso;
tu regreso, mañana, puede que no sea esperado;
tu carta, mañana, puede no ser leída;
tu cariño, mañana, puede no ser más necesario;
tu abrazo, mañana, puede no encontrar otros brazos...
Porque mañana puede ser muy, muy tarde!
No dejes para mañana para decir: ¡Te amo!
¡Te extraño!, ¡Perdóname!, ¡Discúlpame!
¡Esta flor es para ti!, ¡Te encuentras muy bien!
No dejes para mañana
tu sonrisa, tu abrazo, tu cariño, tu trabajo,
tu sueño, tu ayuda...
No dejes para mañana para preguntar:
¿Puedo ayudarte?, ¿Por qué estás triste?
¿Qué te pasa?
¡Oye!...Ven aquí, vamos a conversar...
¿Dónde está tu sonrisa?
¿Aún me das la oportunidad?...
¿Percibiste que existo?
¿Por qué no empezamos nuevamente?
Estoy contigo. ¿Sabes que puedes contar conmigo?
¿Dónde están tus sueños?
Recuerda: ¡Mañana puede ser tarde...muy tarde!
¡Busca!, ¡Pide!, ¡Insiste!, ¡Intenta una vez más!
¡Solamente el "hoy" es definitivo!
¡Mañana puede ser tarde... muy tarde..!
Simplemente... ¡tu día es hoy!
-Autor Desconocido
http://descubreaquehasvenido.blogspot.com/
martes, abril 01, 2008
miércoles, febrero 20, 2008
Como las flores
- ¡Pues, vive como las flores!, advirtió el maestro.
- Y ¿cómo es vivir como las flores?, preguntó el discípulo.
- Pon atención a esas flores -continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín.
Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos.
martes, febrero 05, 2008
viernes, febrero 01, 2008
martes, enero 22, 2008
Una zanahoria, un huevo o un grano de café
lunes, enero 21, 2008
martes, enero 15, 2008
The power of love
Jimi Hendrix
El guardián en la mente
¿Qué sucede cuando verdaderamente estamos más conscientes de nuestras acciones? Imagínate que - sea lo que sea - todo lo haces prestando atención a casi cada acto. La respuesta más lógica es que únicamente así ocurre lo que queremos y mejoran las cosas.Ser más conscientes tiene muchas ventajas aunque en nuestra cultura a veces pareciera una meta imposible de alcanzar.El aspecto más importante del estar más alerta es el poder percatarnos más claramente de nuestra mente, de nuestros pensamientos y emociones.Siempre es posible percibir más cosas de nuestros pensamientos ya que el mero hecho de tener pensamientos en vigilia no nos hace más conscientes de ellos. Estar más conscientes de lo que pasa por la propia mente es como ser un guardián: tienes que permanecer prestando atención a tus pensamientos, sentimientos, emociones y acciones durante todo el día. Una vez que logras regularmente lo anterior, al estar observando tus pensamientos y actividades, trata de percibir tu propia consciencia. Trata de observar al guardián de tus pensamientos y actividades. No analices o expreses esta idea con palabras. Cuando seas capaz de hacer esto, sabrás lo que significa estar consciente de tu propia consciencia.Esta práctica posibilita aprender a controlar nuestra atención disponible. Sea mucha o poca la atención libre, es una clara ventaja poder controlarla puesto que significa un mejor aprovechamiento. De esta manera podemos practicar y desarrollar la concentración a lo largo del día entero, como un beneficio adicional en el camino hacia una meta mayor. No debes descuidarte. Aprende a retirar de tu mente, sin invertir energía, suavemente pero firmemente, a lo que esté cargado de negatividad. El impecable intento de estar más conscientes de las circunstancias de nuestra mente desarrolla cada vez más capacidad para tamizar los pensamientos. Ganamos en capacidad de evitar pensamientos que no son beneficiosos para nosotros. Aprendemos a discernir más finamente las cosas y a no dejar que los pensamientos y emociones cargados de negatividad nos molesten. Con perseverancia en esta práctica encontraremos que nuestra mente se serena. Estaremos más relajados y alertas. De esta manera, naturalmente, nos conduciremos de un modo más razonable. Paulatinamente abandonamos la tensión, las presiones y el miedo. La mente se 'limpia' de pensamientos inquietantes y preocupaciones. No hace falta seguir a ningún gurú. Todo esto puede ser practicado durante nuestras actividades diarias, sin dedicar tiempos especiales. Sólo persiste, pronto comenzarás a experimentar los resultados.
sábado, enero 12, 2008
La verdadera libertad
La libertad verdadera no es política, no es económica; es espiritual. La libertad política puede ser arrebatada en cualquier momento; la libertad económica puede desaparecer como una gota de rocío al sol de madrugada. No están en tus manos. Y lo que no está en tus manos no puede ser llamado libertad verdadera.
La verdadera libertad siempre es espiritual. Tiene que ver con tu ser interior, que no puede ser encadenado, que no puede ser esposado, que no puede ser metido en una cárcel.
Sí, tu cuerpo puede padecer todas estas cosas, pero tu alma es intrínsecamente libre. No tienes que pedirlo y no tienes que luchar por ello. Ya es así, este mismo momento. Si te vuelves hacia tu interior, todas las cadenas, todas las prisiones, todos los tipos de esclavitudes desaparecen... y hay muchas. La libertad sólo es una; las esclavitudes son muchas; igual que la verdad es una, y mentiras puede haber miles.
¿Cuál es exactamente la sustancia más íntima de la libertad? Que eres libre del pasado, que eres libre del futuro. No tienes recuerdos que te atan al pasado, que te arrastran siempres de vuelta al pasado: eso va en contra de la existencia; nada va hacia atrás. Y también eres libre de la imaginación, del deseo, del anhelo: esas cosas te arrastran hacia el futuro.
Ni existe el pasado, ni existe el futuro. Todo lo que hay en tus manos es el presente. Y alguien que vive en el presente, sin cargar con el pasado y el futuro, conoce el gusto de la libertad. No hay cadenas: cadenas de recuerdos, cadenas de deseos. Estas son las cadenas verdaderas que amarran tu alma y nunca te permiten vivir el momento que es tuyo.
OSHO
viernes, enero 11, 2008
¿Qué es la mente?
"A través de la meditación empezamos a entender qué es la mente. Poco a poco, vamos desvelando su verdadera naturaleza: su claridad, su capacidad de conocer y su objetividad.”¿Cuál es la naturaleza de lo que sentimos que es la mente? De acuerdo con la sabiduría budista, decimos que la mente es clara, que conoce y que es objetiva.
En primer lugar, decimos que la mente es objetiva. La mente es algo neutro que nos permite conocer lo que percibimos y que adopta la forma de lo que proyectamos en ella. Cuando la mente está tranquila, vemos que surgen emociones como el amor, la compasión y la comprensión. Por lo general, estas emociones, al contrario de las negativas, están más en armonía con la naturaleza básica de la mente.
Evidentemente, la mente no es un objeto físico, ya que no tiene forma. Se podría decir que es traslúcida y capaz de penetrarlo todo. No hay nada que se lo impida. ¿Qué quiere decir que la mente puede efectivamente penetrar las formas?
Significa, por ejemplo, que si estamos muy enojados o ansiosos, o nos sentimos soberbios y orgullos, creemos que somos esa emoción. Cuando estamos sentados meditando y de pronto nos surge un pensamiento que nos hace enojarnos, sentimos que la rabia nos domina, casi como algo físico. La mente se empapa de esta emoción y se densifica. Por eso, se podría decir que la emoción cambia el formato de la mente. Como la mente no tiene una inclinación determinada, adquiere la forma de esa emoción. Con el paso del tiempo, lo que pasa es que la mente se sobrecarga con todas estas emociones y con los patrones que adoptamos.
Por eso es tan útil e importante comprender su verdadera naturaleza. Eso nos puede dar esperanzas, porque sabemos que fundamentalmente la mente no es estúpida ni irritante, ni ignorante ni confusa. A veces es posible que nos sintamos estúpidos y enojados, pero eso se debe solamente a que la mente está condicionada. Tradicionalmente, se compara la mente con una tela blanca que ha sido teñida, pero que no pierde su pureza esencial.
En segundo lugar, la mente es capaz de conocer. Es inteligente. ¿Por qué somos capaces de distinguir entre una roca, un libro y una pera? ¿Cómo sabemos que estamos dentro o fuera de un lugar? Lo que nos permite saberlo es la capacidad de conocer de la mente, su inteligencia. Es como la luz del sol: cuando sale el sol, su calor se extiende por todas partes. Ese calor se podría comparar con la capacidad de conocer.
Por lo general, no nos asombramos de que la mente sea capaz de conocer. Sin embargo, en el proceso de la meditación es muy importante darse cuenta de esta capacidad básica de la mente. Cuando la meditación se convierte en una actividad constante, es común que nos preguntemos por la mente y su naturaleza. Nos preguntamos “¿de qué está hecha fundamentalmente? ¿será posible describirla?” Yo suelo compararla con un caballo salvaje. Un caballo salvaje e indómito, pero que puede ser domado. Una vez adiestrada, la mente se pone a nuestro servicio y no nos lanza de un lado a otro sin advertirnos. Por eso tenemos que saber qué estamos domando.
En la meditación aprendemos a descubrir qué es la mente. Poco a poco, vamos distinguiendo los elementos que la componen: su claridad esencial, su capacidad de conocer y su objetividad. A medida que avanzamos, nos contactamos con esos aspectos puros de la mente, acercándonos cada vez más a su fuente. Quizás sigamos enojándonos o sintiéndonos estúpidos, pero a través del proceso de meditación vamos traspasando las capas de la mente y, a la larga, quizá incluso podamos ver más de cerca su auténtica naturaleza.
En último término, la mente es clara. En este contexto, “claridad” significa que estamos muy cerca de los objetos que percibimos. A mí me gusta usar la analogía de bucear con una máscara. La primera vez que lo hice, el agua tenía mucho barro estaba muy turbia, así es que no vi mucho. Pero la segunda vez estaba transparente, y me impresionó ver todo tan nítido y tan cerca. Esa es la claridad a la que me refiero y que nos sorprende, porque todo se ve más nítido que lo habitual, y sentimos que somos uno con lo que nos rodea. Nos sentimos ahí, simplemente. No hay nada que se interponga.
Para poner en práctica esta comprensión de la mente, hay varias técnicas que pueden aplicarse en distintas circunstancias. En cada etapa de la meditación uno se encuentra con obstáculos para los que hay distintos antídotos, concretamente formas de superarlos.
Como meditadores, tenemos que comprender el sendero: tenemos que conocer las etapas, los obstáculos y los antídotos. Necesitamos algo que nos oriente, porque la mente es tan amplia que nuestra tendencia es dejarnos llevar por los pensamientos. Nos viene una idea, que de momento nos parece buena, y luego viene otra. Nos vamos de pensamiento en pensamiento, de idea en idea, de emoción en emoción. Por eso necesitamos orientaciones, para atravesar ese espacio lleno de de conceptos y pensamientos.
Cuando estamos meditando, de repente nos damos cuenta que aparecen ideas fugaces ("¿Le habré dado de comer al perro?”). Todos tenemos este tipo de pensamientos, pero hay pensamientos o conceptos arraigados que nos acompañan mucho tiempo, toda la vida incluso, y que son más difíciles de distinguir. Actitudes, creencias, preferencias políticas; ése es el tipo de conceptos que ni siquiera sabemos que tenemos. La práctica de la meditación nos da la oportunidad de irlos desvelando, capa por capa.
Recuerden que en la meditación no se trata de superar los conceptos, porque eso sería considerarlos en un sentido negativo, como si fuéramos confusos por naturaleza. De lo que se trata es de desarrollar la inteligencia natural de la mente. Al principio es posible que nos digamos "necesito conceptos claros para entender lo que está pasando", y en esa etapa se podría decir que está bien. Como dijo el gran yogui Milarepa, "Errores, errores; si no hubiera sido por los errores, no estaría aquí".
Lama Garchen, símbolo del perdón y la no violencia
http://www.elcomercio.com.pe/edicionimpresa/Html/2008-01-06/lama-garchen-simbolo-perdon-y-no-violencia.html
Y la ira se irá: De todas las emociones la ira es la peor. Te destruirá a ti y a los otros. Si atacas una vez, ellos lo harán dos veces y así por siempre. Piensa que si la ira surge nuevamente es como cometer suicidio, vivifica Lama Garchen, el monje tibetano de 72 años quien ríe por el mundo con una ingrávida enseñanza: "Concibe y trata a todos los seres vivientes como si fueran tus madres". Sobre todo a quienes te hacen daño. Por eso, él dedica su mayor cariño de hijo fiel a los chinos en el poder.
Extraña, incómoda, sospechosa, difícil de creer esta enseñanza de amor incondicional en un mundo en que todos somos metafóricos israelíes y palestinos en pugna. De todas las emociones la ira es la peor. ¿Cómo puede querer a sus celadores alguien que en 1959, a los 24 años, concentrado en alcanzar la iluminación, fue apresado en medio de incompasivos bombardeos y llevado a las penumbras de un campo de concentración? Te destruirá a ti y a los otros. Como que esa no es la forma nacionalista o globalizada de luchar contra una ocupación que hizo de esta tierra con pueblos asentados a 4.500 metros sobre el nivel del mar y circundada por las cordilleras con mayor altitud del planeta (en la frontera con Nepal se encuentra el Everest) una subdivisión administrativa y autónoma de China. Si atacas una vez, ellos lo harán dos veces y así por siempre. Pero lo único que hizo Garchen fue meditar en secreto, con la suerte de encontrarse raudamente, en los trabajos forzados, con su maestro Khempo Münsel. Piensa que si la ira surge nuevamente es como cometer suicidio. Y, por esto, lejos de matarse, se iluminó en la cárcel.
HISTORIA DE LA LUZ
Hay una historia inusual. La del abad del monasterio Namgyal que también fue liberado después de veinte años, a quien el Dalai Lama le preguntó si en esos lóbregos años había sentido miedo y aquel respondió: "Sí, mi mayor miedo fue perder la compasión por mis captores". El caso de Lama Garchen es aun más inusitado porque dice, con la sonrisa que tendría un niño que es elegido "mejor amigo" en el colegio todas las primaveras, que ese miedo jamás lo encarceló.
Hay que conocer su historia para entender a este inaudito hombre que al verlo suscita sentimientos paternales (alguien una vez se preguntó qué pasaría si concibiéramos lo supremo más que como un padre, como un hijo; ¿qué tan inédito sería ese amor?), que hace bromas infantiles sin idioma, ríe de ceja a ceja y cuya única solemnidad es hacer girar sin aburrimiento su molino de oración.
Garchen es un maestro del linaje Drikung Kagyu del budismo mahayana. El mahayana o Gran Vehículo no solo busca la liberación personal del sufrimiento, sino que cada acto, cada sensación, cada pensamiento, cada propósito esté inspirado en conseguir la iluminación total de todos los que llaman "seres sintientes" (es decir, desde un ser humano --sea tirano, torturador u hombre digno-- hasta los insectos, plantas y bacterias).
Ellos llaman a este mundo que vivimos samsara: una ilusión de la mente que nos obliga a la cadena de vivir, morir y renacer en el sufrimiento. La iluminación sería la liberación completa de los apegos y deseos de esa mente ilusoria y sufriente en un nirvana: un estado eterno e inefable de amor, compasión, sabiduría, gozo y libertad absoluta, donde desaparece cualquier dualidad (vida-muerte, amor-odio, material-espiritual...); más allá de toda frontera, tiempo y espacio. La llave para lograrlo sería la meditación.
El procedimiento budista tibetano del reconocimiento de un gran lama es complejo y mágico para los occidentales. Siguiendo su cosmovisión tiene que ser un renacido, que será reconocido por otros eminencias en sueños, por astrología u oráculos. En el caso de Garchen los maestros miraron un lago divino: "y ahí se vio como en un espejo dónde encontrarlo". Así fueron a buscarlo a su paupérrimo pueblo, al que se llegaba cabalgando un mes a caballo, en la diluida frontera con China.
Siguiendo la cosmología de la reencarnación: En el siglo XIII, Garchen habría sido un prominente maestro fundador, Siddha Gar Chodingpa; y en el siglo VII, en la India (el budismo nació allí), fue Aryadeva, el ministro del Rey del Dharma Songstsen Gampo. Por esto, fue entronizado a los 7 años cuando lo llevaron al monasterio Hlo Miyal, que administró desde los 11 años (la sabiduría precoz es un valor en el Tíbet).
PREGUNTAS SIN PAZ
Sólo habla tibetano este lama que fue liberado por presión internacional en 1979 y a partir de esa fecha se afanó en la reconstrucción del monasterio Drikung Kagyu, en reestablecer las enseñanzas antiguas y en construir escuelas para niños del Tíbet oriental. Por eso, conversar con él fue difícil. Sobre todo hablar de China, porque lo expone a que le prohíban ingresar otra vez. ¿Pero cómo alguien podría vedarle el ingreso a un monje que ama a los chinos en el poder más que ellos mismos, que jamás habla mal de ese país pese a todo y que en el colmo de la generosidad los mira como si fueran sus madres?
Garchen hace gestos risueños como si quisiera ponerse a jugar adivinanzas y trabalenguas. Y en triple traducción responde algunas preguntas más por simpatía, porque preferiría hablar del dharma (la enseñanza). ¿Los comunistas dicen que el Tíbet antes era una dictadura oscurantista de lamas, que era muy pobre y tampoco había democracia que reivindicar? "Antes los lamas y los reyes tenían el poder, es cierto. Había lamas ricos y pobres, monasterios ricos y pobres, como ahora. No es quitando que se soluciona, ahora hay más delincuencia, más pobres, es más peligroso. Pero todo es el karma".
Karma es la ley de causa y efecto, la traducción oriental de la justicia divina: "el que la hace, la paga", "el que a hierro mata, a hierro muere", "todo rebota", "no hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti". ¿Entonces qué pasó con el Tíbet, tenía un mal karma colectivo, antes fueron ustedes quienes dominaron a la fuerza y se están purificando? "Sí. Todo tiene karma y a eso se debe el sufrimiento. Mucha gente tiene rencor, heridas por lo que le pasa... Pero no hay que pensar que es bueno o malo sino karma, sin juzgar. Cuando estuve preso desde los 24 hasta los 44, yo pensé en el karma sin odio y meditando encontré paz, felicidad, sin resentimientos". ¿Se merecía usted separarse de su familia y sus maestros? "Mi familia huyó a otro país. Cuando estuve en la cárcel, muchas personas sufrieron daños y cuando salí regresé a mi pueblo y vi a la gente sin educación, con mi monasterio destruido y con ayuda de muchos países iniciamos su reconstrucción. Hoy tenemos colegios para niños y discípulos de toda Europa".
¿El karma al final fue para bien, si no, no se hubiese iluminado a los 40, como dicen sus seguidores? "En la cárcel tenía que trabajar con ladrillos, también en el campo y lo hice, es mejor no enojarse, meditar con paciencia. Externamente no podía, pero me quedaba quieto, practicaba la calma y meditaba adentro en el amor y la compasión hacia todos, identificándome con mis maestros. La iluminación llega cuando la mente se realiza, sin pensamientos aflictivos, sin sufrimiento; las cosas positivas vienen, las negativas vienen e igual uno tiene amor por todos los seres, sin discriminación".
El propio Dalai Lama ha reconocido a Lama Garchen como un gran "bodisattva": alguien que no tiene ego, que solo renacería para ayudar a los demás, hasta que desaparezca el sufrimiento de todos los seres sin excepción. ¿Qué opina de los monjes de Birmania y su trágica revolución azafrán? "Los monjes quieren ayudar a más gente, lo hacen para ayudar". ¿Después de veinte años preso qué le pareció viajar a Occidente? "Tienen mucho ego, pero mucho conocimiento, mucha educación. Esto sirve a lo espiritual. Sin embargo, no respetan a padre y madre ni a sus maestros. Y el primer amor y compasión es por la madre y el padre".
EL FIN DE LOS FINES
Lama Garchen es uno de los budistas que más amor ha demostrado por el cristianismo. "Cristo es un 'bodisattva', un iluminado que enseñó amor, compasión, generosidad, moralidad, paciencia y perdonó a quienes lo mataron. Entonces tiene mucho conocimiento, quiere sacar a todos los seres de los sufrimientos infernales".
Si hay algo que cuesta a los occidentales con respecto al budismo, es que no conciben a un Dios, no lo niegan (no son ateos) ni lo afirman. "Dios es como la iluminación de tu mente. Dios es el amor y la compasión. El budista también lo cree, pero de frente", sonríe entusiasmado y se levanta, como si quisiera jugar yan ken po con los pies. ¿Si es tan feliz, ya nunca llora, ha abolido sus lágrimas? "No, pero cuando miro el sufrimiento del mundo puedo llorar porque hay compasión, no quiero sus sufrimientos. Pero normalmente soy feliz, estoy en paz hasta lograr la iluminación de todos los seres". Hasta lograr el paraíso en la mente, en buen cristiano. O la iluminación de todas y cada una de sus madres, en buen budista.
Y sin embargo, ama a China...
En 1950, el ejército chino invadió el Tíbet, que era un Estado teocrático, esgrimiendo que formaba parte de su territorio; y venció con facilidad al desmedrado ejército tibetano. En 1959 bombardeó y aplastó todos los focos rebeldes, ocasionando la muerte de miles de tibetanos que no estaban de acuerdo con la actitud no violenta de sus lamas. Ese año el decimocuarto Dalai Lama, quien era el tradicional gobernante del país, huyó a la India, a los 15 años, disfrazado de militar. Y estableció en la frontera un gobierno en el exilio.
En 1965 China culminó la desposesión de las tierras, la secularización de la vida social, la construcción de carreteras con la esclavitud de mano forzosa tibetana y, un año después, con la revolución cultural maoísta, destruyó más de 6 mil monasterios junto con millares de tesoros y escritos de los lamas. Cientos de estos fueron torturados, ejecutados públicamente y apresados. (Hoy la libertad religiosa --al estilo del capitalismo de Estado-- ha sido reasumida, siempre que no tenga cuestionamientos políticos). El Tíbet, junto con la India, siempre suscitó la fascinación occidental por lo místico. Fue notorio un occidental que se hizo pasar por monje tibetano, Lobsang Rampa, para escribir un 'best seller' "El tercer ojo". Aquí contaba una rocambolesca operación de taladro al entrecejo. También ha motivado fascinación en el cine actual, sobre todo con "Siete años en el Tíbet", de Jean-Jacques Annaud, "El pequeño Buda", de Bernardo Bertolucci, y "Kundun", de Martin Scorsese. (La cosmovisión budista puede entreverse en la primera película de la saga "Matrix").