Porque puede ser el último. Y aunque no lo sea, nunca volverás a disponer de él. Entonces, ¿porqué desperdiciarlo con malos pensamientos? Disfrutemos mientras vivimos. Vivamos mientras disfrutamos
miércoles, septiembre 30, 2009
¿Suerte o desgracia?
"Mi señor todo lo que pase es para tu bien".
Un día estando de cacería el rey se amputó un dedo con su arco, ante su infortunio le pregunta a su consejero
"¿Por qué me ha pasado esto a mi?"
Él le respondió como siempre:"Todo lo que pasa es por tu bien"
Al escuchar esto el rey se enojó mucho y lo hizo encerrar por toda su vida.
Pasado unos meses el rey sale nuevamente de cacería, al pasar por un bosque que no conocía lo atraparon unos aborígenes antropófagos, antes de comérselo lo revisaron y vieron que le faltaba un dedo, entonces se asustaron mucho y lo dejaron ir ya que si la persona no estaba entera no podían comerla, según sus creencias tendrían mucha desdicha.
El rey con una gran alegría volvió e hizo soltar a su consejero y llenándolo de disculpas y de regalos le dijo:
"Cuánta razón tenías mi buen amigo, ahora déjame hacerte una pregunta, ¿cuál fue tu beneficio el que yo te haya encerrado?"
El hombre respondió:
"Oh mi rey. Yo siempre estaba contigo día y noche, si no me hubieras encerrado habría ido contigo de cacería y a mi no me falta ninguna parte del cuerpo".
Franklin Rivera
jueves, septiembre 03, 2009
Presencia
Aquí.
¿Y cuándo tendrá lugar?
Está teniendo lugar ahora mismo.
Entonces, ¿por qué no la siento?
Porque no miras.
¿Y en que debo fijarme?
En nada. Simplemente mira.
¿Mirar qué?.
Cualquier cosa en la que se posen tus ojos.
¿Y debo mirar de alguna manera especial?
No. Bastará con que mires normalmente.
Pero ¿es que no miro siempre normalmente?
No.
¿Por qué demonios?
Porque para mirar tienes que estar aquí, y casi siempre no lo estás.
www.acharia.org
lunes, agosto 31, 2009
viernes, agosto 21, 2009
Libertad
a pesar de él.
Las emociones fluyen a través tuyo,
a pesar de ti.
Dejarte llevar, dejarte fluir,
es la única libertad
que puedes sostener eternamente.
http://lahijadeljaguar.blogspot.com/
martes, julio 07, 2009
Cómo aprovechar el tiempo
REPORTAJE: PSICOLOGÍA
Cómo aprovechar el tiempo
05/07/2009
Organizarse, ordenar, pararse a reflexionar y encontrar espacios para el disfrute y el ocio son la mejor garantía para ganar la partida al reloj.
Si realizáramos un ranking de las frases que más pronunciamos en la actualidad, en los primeros puestos seguro que encontraríamos la de “no tengo tiempo”. Si este mismo análisis lo hubieran llevado a cabo con nuestros abuelos, esta queja no la habríamos encontrado como una de las primeras. Y sería bonito pensar que vamos a superar esta fase de obsesión por el reloj y que en las próximas generaciones esta lamentación por la escasez de tiempo volverá a desaparecer.
Sólo tenemos una vida, y desaprovecharla nos da pánico. Vivimos con una sensación de fondo de que quizá podríamos aprovechar más el tiempo, que podríamos estar haciendo más cosas, que podríamos llegar más lejos. Nos sentimos culpables si el tiempo no es “productivo” o “rentable”.
El tiempo improductivo nos pesa, y no sólo en el terreno laboral, sino incluso en nuestros espacios de ocio. Las vacaciones son un buen ejemplo; más que saborearlas, las convertimos en productivas de alguna forma: para dar una imagen ante los demás, para acopiar recuerdos y fotografías para el futuro…, para algo más que el simple disfrute.
Les propongo reflexionar sobre nuestro tiempo con el siguiente cuento:
“Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno, y las condiciones de trabajo, mejores aún, así que el leñador se propuso hacer un buen papel.
El primer día se presentó al capataz, que le dio un hacha y le asignó una zona del bosque. El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar. En un solo día cortó dieciocho árboles.
–Te felicito, sigue así –dijo el capataz.
Animado por estas palabras, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así que esa noche se acostó temprano.
A la mañana siguiente se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo su empeño, no consiguió cortar más de quince árboles.
–Debo de estar cansado –pensó. Y decidió acostarse con la puesta del sol.
Al amanecer se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad. Al día siguiente fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol.
Inquieto por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se estaba esforzando hasta los límites del desfallecimiento. El capataz le preguntó:
–¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?
–¿Afilar? No he tenido tiempo para afilar: he estado demasiado ocupado talando árboles”.
Es obligatorio que paremos y afilemos nuestra hacha. La forma de hacerlo es conociendo las trampas en las que solemos caer por culpa de esa sensación de falta de tiempo.
Trampa 1: correr
La rapidez, que es una virtud, engendra un vicio, que es la prisa (Gregorio Marañón)
Los humanos somos tan inocentes que nos llegamos a creer que si corremos podremos llegar a todo lo que nos hemos propuesto. Incluso queda bien correr y decir “estoy muy ocupado, no tengo tiempo, tengo prisa”. De hecho, si alguien dice que le sobra tiempo, empezaremos a sospechar que no trabaja mucho, que no es muy normal.
Lo lamentable es que en aquellos casos en que no queremos correr, los demás nos contagian. Tendríamos que apearnos todos a la vez de las prisas. La gran mayoría de mis alumnos de primero de la licenciatura de Psicología son jóvenes de unos 18 años que, obviamente, están estudiando la carrera porque quieren ejercer como psicólogos. Sin embargo, entre mis alumnos hay unos pocos que son personas más mayores, de entre 30 y 50 años. Las motivaciones de esta minoría son muy distintas. Cuando hablo con ellos me comentan que estudian psicología por placer. A medida que avanza el curso, cada vez los veo más estresados, y al preguntarles el porqué de su estado, me suelen comentar que es el ambiente del resto de compañeros jóvenes lo que les genera estrés. Entran en la universidad para aprender y disfrutar, pero acaban preocupados por las notas. Ellos no tienen ninguna prisa por acabar, pero terminan teniéndola al igual que el resto de los estudiantes. Y con esas prisas, sus ilusiones iniciales de disfrutar se ven truncadas. El río de las prisas los arrastra a ellos y a todos.
Trampa 2: eliminar actividades gratificantes
El trabajo más productivo es el que sale de las manos de un hombre contento (Victor Pauchet)
El día tiene 24 horas, así que como no podemos alargarlo recortamos la lista de cosas por hacer. Desgraciadamente, las que eliminamos son las actividades no productivas, es decir, las placenteras. Y pensamos que si nos queda algún hueco ya iremos a tomar un café con nuestro amigo o nos daremos un paseo, lo cual al final no sucede nunca.
No somos conscientes de que si vamos eliminado lo que realmente nos gusta, nuestro estado de ánimo se resentirá y nos influirá negativamente en nuestra productividad. Tener nuestra hacha afilada para poder cortar muchos árboles significa, entre otras cosas, tener un buen estado de ánimo. Y lo más peligroso es que si dejamos de hacer lo que nos gusta, al final no nos gustará hacer nada.
Entre las actividades gratificantes que eliminamos es usual encontrar el ejercicio físico. Los gimnasios viven de las personas apuntadas que tienen el firme propósito de ir, pero que por falta de tiempo no acuden nunca. Tener una hacha afiliada significa también estar en buen estado físico. Si eliminamos el ejercicio físico porque nuestro trabajo no nos deja suficiente tiempo para él, paradójicamente también acabaremos produciendo menos.
Trampa 3: No hacer un hueco para ordenar y planificar
No hay como el orden para enseñar a ganar tiempo (anónimo)
Recordemos las últimas palabras del leñador: “¿Afilar? No he tenido tiempo para afilar: he estado demasiado ocupado talando árboles”. Estamos demasiado ocupados trabajando para parar y ordenar. Y el orden es imprescindible para optimizar nuestro rendimiento.
Las madres nos solemos asombrar de cómo pueden las guarderías manejar a tantos pequeños, cuando nosotras sólo con los nuestros tenemos tanto trabajo.
Fijémonos cómo suelen organizar el tiempo: cada actividad tiene tres partes muy marcadas: 1) preparación, 2) desarrollo de la actividad, y 3) recoger. En nuestro trabajo, en nuestra vida, la parte dedicada a recoger muchas veces nos la saltamos para pasar directamente al siguiente punto de la lista de cosas por hacer. Y es muy importante ordenarlo todo si queremos ser realmente productivos. Los beneficios del orden no hace falta ni nombrarlos: ¿cuántos ratos hemos perdido por papeles traspapelados?
Tener en cuenta las tres fases también es imprescindible cuando planificamos el día. Normalmente no somos muy buenos calculando el tiempo, y por eso siempre nos frustramos cuando no logramos tachar todas las tareas de la lista. Cuando calculamos, no somos conscientes de las tres fases, sólo pensamos el tiempo que nos va a llevar realizar la actividad, pero no computamos el tiempo de preparar y recoger. Ser conscientes de que cualquier actividad requiere de estas tres fases nos hará ser mucho más realistas cuando calculemos nuestro tiempo.
Cuando planificamos, solemos ser muy optimistas y no pensamos que vamos a tener imprevistos. Y los imprevistos es lo más previsible que existe. No solemos prever que quizá cuando subamos al coche tendremos que ir a poner gasolina, que hoy recibiremos algunos e-mails urgentes, que nos llamarán del colegio de nuestro hijo porque tiene fiebre.
Tenemos que planificar la jornada de una forma que nos quede el día muy holgado para dejar espacio a los imprevistos. Cuando vamos al médico, siempre tenemos que esperar. Si preguntamos, nos explican que necesitan más tiempo por paciente y que además hay urgencias que se cuelan. Hasta aquí se entiende; lo que es más difícil de comprender es que si siempre hay urgencias y siempre se necesita más tiempo por paciente, ¿por qué los que realizan las programaciones no lo tienen en cuenta cuando nos dan hora para la cita? Igual que ellos deberían dejar tiempo para las urgencias que seguro aparecerán, nosotros, cuando calculamos nuestro tiempo, debemos pensar que indudablemente nos surgirán imprevistos.
Trampa 4: no parar
para reflexionar
El tiempo de la reflexión es una economía de tiempo (Publio Siro)
Si el día no nos llega para cumplir todas las obligaciones, o nos llega pero a costa de nuestro bienestar, está claro que nos hemos de parar a reflexionar sobre qué obligaciones eliminamos.
En los seminarios sobre este tema, cuando les propongo a los asistentes que eliminen obligaciones de su agenda, la respuesta inmediata es: “¡imposible!”. Algunas personas se quedan encalladas en este “imposible”, pero otras van más allá. Y entonces empiezan a reconocer que algunas obligaciones son en realidad autoexigencias. No es fácil llegar a esta conclusión.
Una de las autoexigencias que “desde fuera” se ve más clara es la obsesión por la limpieza. Existen muchas mujeres (porque es una obsesión más típica del sexo femenino) que no viven porque limpian. Se exigen tener la casa sin una mota de polvo. Y les resulta imposible romper esta absurda autoexigencia. Nosotros aunque quizá no tengamos autoexigencias tan claras, seguro que si nos analizamos bien a fondo y somos sinceros, también las podremos encontrar.
Todos tenemos autoexigencias diferentes, pero algunas son bastante comunes. Por ejemplo, nuestro afán por quedar bien con los demás. Y ésta es la que nos lleva a no saber decir que no y a añadir más obligaciones en nuestro largo listado. Sólo reconociendo qué obligaciones son en el fondo autoexigencias podremos empezar a ganar tiempo para construir días más holgados y calmados.
Intentemos no caer en todas estas trampas y, sobre todo, no esperemos que esta sensación de falta de tiempo que caracteriza a la sociedad actual la superen futuras generaciones, superémosla nosotros.
Pararse a reposar
Películas con mucho tiempo
‘El náufrago’, de Robert Zemeckis.‘El gran silencio’, de Philip Gröning.‘Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera’, de Kim Ki-duk.‘Un buen año’, de Ridley Scott.
Libros
‘Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva’, de S. R. Covey. Paidós. Barcelona, 1997.‘El respirar de los días’, de J. M. Esquirol. Barcelona. Paidós, 2009.‘Aprender a organizar el tiempo’, de LL. Casado. Barcelona. Paidós, 2002.
Música
Seis horas de música donde parece que el tiempo no existe: ‘Cuarteto de cuerda II’, de Morton Feldman.
El estrés y el tiempo
Shirley MacLaine pronunció una frase sobre la que se puede reflexionar: “Conciencia del tiempo es igual a estrés y agotamiento corporal y emocional”.El estrés no lo provocan las actividades que realizamos, sino la falta de tiempo para llevarlas a cabo. Cualquier actividad, por problemática o difícil que se nos presente, si tenemos tiempo de sobra para realizarla, no nos angustiará. Al disponer de tiempo, podemos dividir la actividad en múltiples trocitos pequeños fáciles de superar. Si carecemos de tiempo, la veremos como un bloque, una enorme montaña a la que nos va a costar subir. En definitiva, el tiempo es la variable clave de nuestro bienestar.
http://www.elpais.com/articulo/portada/aprovechar/tiempo/elpepusoceps/20090705elpepspor_5/Tes?print=1
martes, junio 23, 2009
La grandeza del mar
¿Tan inmenso?
¿Tan poderoso ?
Porque tuvo la humildad de ponerse
algunos centímetros abajo de todos los ríos.
Sabiendo recibir, se volvió grande.
Si quisiera ser el primero,
muchos centímetros encima de todos los ríos,
Toda su agua iría para los otros y estaría aislado.
La pérdida forma parte de la vida.
La caída forma parte de la vida.
La muerte forma parte de la vida.
Es imposible vivir en plena satisfacción.
Necesitamos aprender a perder, a caer,
a equivocarnos y a morir.
Imposible ganar sin saber perder.
Imposible andar sin saber caer.
Imposible acertar sin equivocarse.
Imposible vivir sin saber vivir.
Si tú aprendes a perder, a caer,
a equivocarte, nadie podrá controlarte.
Porque lo máximo que te puede ocurrir es caer, errar y perder.Y esto tú ya lo sabes.
Bienaventurado aquel que ya consigue recibir con la misma naturalidad
el logro y la pérdida...el acierto y el error...el triunfo y la caída...
Tomado de la Red
viernes, junio 05, 2009
Cuídate de los Camiones de Basura
¿Con qué frecuencia permites que las tonterías de otras personas cambien tu estado de ánimo? ¿Permites que otro conductor te haga enojar cuando vas manejando o un mozo grosero, un jefe cortante o un empleado insensible arruinen tu día?
A menos que seas el Terminator por un instante estás algo molesto. Sin embargo lo que distingue a una persona exitosa es lo rápido que puedeenfocarse de nuevo en lo que realmente es importante.
Hace 16 años que aprendí esta lección. La aprendí en el asiento trasero de un taxi en Nueva York.
Me subí a un taxi y partimos para la estación 'Grand Central'. Íbamos en el carril derecho cuando de repente un coche negro brincó de un cajón deestacionamiento justo enfrente de nosotros. El chofer frenó con fuerza, dio un patinazo y por unos pocos centímetros evitó chocar con el otro coche. El conductor del otro coche, el que casi causó un accidente volteó su cabeza y empezó a gritarnos con muchas palabrotas.
El taxista sólo sonrió y le saludó amable. Así que yo le pregunté'¿Por qué hizo eso?' Ese tipo por poco destruye su auto y nos manda al hospital.
Entonces el taxista me dijo lo que ahora llamo 'La Ley del Camión de Basura'.
muchas personas son como un camión de basura. Andan llenos de basura llenos de frustración, enojo y decepción. Ya que se les vaamontonando la basura necesitan un lugar en donde puedan tirarla. Si se los permiteste la echan a ti.
Cuando alguien quiere echar su basura sobre ti no lo tomes en forma personal. Sólo sonríe, saluda, deséales lo mejor y sigue adelante. Estarásfeliz de que lo hayas hecho.
¡Así que esto era la Ley del Camión de Basura!
Empecé a pensar'¿Cada cuánto permito que los camiones de basura me atropellen?' Y '¿cada cuánto tomo la basura que llevan y la riego sobreotras personas... en el trabajo, en casa, en las calles?'
Fue ese día que dije 'Ya no voy a hacer eso.'
Empecé a ver muchos camiones de basura. Veía lo que llevaban. Veía cuando llegaban para vaciar la basura.Y como mi taxista ya no lo tomo en forma personal. Sólo sonrío, saludo, les deseo lo mejor y sigo adelante.
Uno de mis jugadores favoritos de fútbol americano de toda la historia, Walter Payton, hizo esto todos los días en el campo de fútbol. Tan pronto como caía al suelo después de ser tacleado se levantaba. Nunca se quedaba pensando en el evento. Payton estaba listo para hacer que la siguiente jugada fuera la mejor.
Los buenos líderes saben que tienen que estar listos para su próxima junta.Los padres buenos saben que tienen que recibir a sus hijos con abrazos y besos cuando regresan de la escuela.
Los maestros y padres saben que tienen que estar totalmente presentes y dando lo mejor para las personas que les son importantes.
La gente exitosa no permite que los camiones de basura tomen el control de su día.
¿Y tú? ¿Que pasaría en tu vida empezando hoy si permitieras que más camiones de basura pasaran sin que te afectaran?
Apuesto que estarías más feliz. Así que ama a las personas que te tratan bien. Olvídate de las que no lo hacen.
Cree que todo sucede por una razón. Si se te presenta una oportunidad, TÓMALA.
Si algo cambia tu vida DEJA QUE TE CAMBIE. Nadie dijo que sería fácil. Sólo prometieron que valdría la pena.
'Sé más amable de lo que es necesario, porque cada persona con la que te topas está peleando alguna batalla.'
viernes, marzo 20, 2009
Hacia el interior : Celebrando el Viaje de la Vida
Sé un buscador de lo imposible, un escalador de montañas, un viajero de los caminos por los que nunca ha viajado nadie y tal vez nadie viajará. Sólo esta novedad, esta juventud puede ser llamada verdaderamente vivir. De otro modo estás simplemente vegetando....
Para ser un hombre se necesita tener valentía, porque ser un hombre significa una continua superación, una trascendencia cada día.
El verdadero viaje es hacia el interior. Sé un viajero del alma, un viajero de las profundidades mayores de la consciencia".
http://d-e-s-p-e-r-t-a-n-d-o.blogspot.com/2008/10/hacia-el-interior-celebrando-el-viaje.html
domingo, marzo 08, 2009
sábado, febrero 28, 2009
lunes, febrero 02, 2009
Acepta la vida como es. Goza, sin ninguna razón
El padre no dijo nada más, pero al llegar el momento en que nació la criatura, inmediatamente la llevó a Hakuin y la arrojó ante él. `Parece ser que éste es tu hijo`, le dijo, y soltó una ola de insultos y comentarios despectivos por lo sucedido.
El Maestro Zen sólo dijo: `Oh, ¿de veras?` y tomó al bebé en sus brazos. A partir de entonces, a todas partes que iba llevaba a la criatura, envuelto en la manga de su andrajosa túnica. En los días de lluvia y en las noches de tormenta salía a mendigar leche de las casas vecinas. Muchos de sus discípulos, considerándolo caído, le dieron la espalda y lo abandonaron. Y Hakuin no pronunció una sola palabra.
Entretanto la madre se dio cuenta que no podía tolerar la agonía de estar separada de su hijo. Confesó el nombre del padre verdadero y su propio padre corrió a Hakuin y se postró ante él, suplicándole una y otra vez que lo perdonara.
Hakuin solamente dijo: `Oh, ¿de veras?` y le devolvió la criatura.
Esto es la aceptación. Esto es tathata. Cualquier cosa que traiga la vida está bien, absolutamente bien. Esta es la cualidad semejante a la del espejo: nada está bien, nada está mal, todo es divino. Acepta la vida como es. Aceptándola, desaparecen los deseos, desaparecen las tensiones, desaparece el descontento. Aceptándola tal como es, uno comienza a sentir mucho gozo y por ningún motivo en especial.
Cuando la alegría tiene un motivo, no durará mucho. Cuando la alegría no tiene motivo alguno, durará para siempre.
Zen: El Camino de la Paradoja Vol. 3, pp. 175-176
miércoles, enero 28, 2009
La vida sin mí
Sin dar demasiados detalles, un amigo me hacía ver cómo, según su situación personal actual, había perdido el curso de su vida, de tal manera, que se quejaba, de hecho, de no tener vida en absoluto.
Como ya podéis imaginar, mi papel se limitó a sonreír, a escuchar con alguna paciencia, y a decir, de vez en cuando, "todo va a ir muy bien".
Pero, después de pensarlo, me gustaría contestar desde este blog, aún con el riesgo de que el interesado en cuestión pueda leer estas palabras.
Supongo, con un pequeño margen de error, que hay más de una persona sintiendo lo mismo que este buen amigo, quizá, incluso en este mismo momento, estén leyendo.
Queridos amigos y amigas:
¿Qué es lo consideráis como tener una "vida"?
¿Te falta la salud, trabajo, amor, o una determinada posición social?
¿Será posible que aún en posesión todas esas cosas sigas sintiendo que vives una vida que no es la tuya?
¿Eres capaz de determinar dónde está la raíz de todo el problema?
¿Cabe la posibilidad de que, aunque consiguieras exactamente lo que te falta, y de lo que tanto te quejas, la felicidad continúe escapándose de entre tus dedos?
Me parece que ésa, es una posibilidad muy grande.
La raíz del problema radica en que, por error, nos consideramos tan listos como para decidir qué es lo que nos va a hacer felices y qué no. El truco está en percibir cómo OPINAMOS sobre todo. Nos hemos convertido en especialistas en poner adjetivos. Si llueve, "es deprimente", "es melancólico" o "es romántico". Si hace sol, "hace demasiado calor", "es agobiante", o "me encanta".
Ya sea en positivo o en negativo, el caso es opinar.
Además la cosa no se queda parada aquí, no. Encima tenemos que PERSONALIZARLO todo.
Osea, que si llueve, no es un fenómeno meteorológico, no. Es que me está lloviendo a MÍ.
Todo lo que sucede le pasa "a mi cara bonita", así que no nos queda otra remedio que complicar cualquier cosa, por pequeña que sea.
Me viene a la mente la historia del guerrero al que le atravesaron gravemente con una flecha, pero no dejaba que nadie le curase porque primero quería saber de qué raza era la persona que le había herido, y si era de alta alcurnia o no...
Lo más seguro es que al final el tipo se muriera, pero de estupidez.
Si alguien te tira algo, y si puedes, te apartas (como Bush con lo del zapato aquel). Oye, y si te da, pues mala suerte. Lo solucionas, si es posible, y si no, pues nada, "ajo y agua" que dicen en mi tierra.
Pero no merece la pena andarse complicando la vida con historias, que aunque al principio no nos demos cuenta, no tienen nada que ver con el problema en cuestión. Perdemos tanto el tiempo, que muchas veces nos cuesta un imperio dar un sólo paso.
Sin temor a equivocarme, diría que desde hace algún tiempo vivo la vida sin mí.
¡Y soy, sin lugar a dudas, mucho más feliz, oiga!
¿Podéis creer que, en la mayoría de los casos, los problemas de los que me quejaba radicaban en mí y en nadie más que en mí?
Sí, sí, me lo tuve que poner claro y decirme, "mira chico, lo siento, pero a partir de ahora voy a vivir sin ti, lo nuestro ha terminado".
Y desde entonces, hecho un pincel.
Porque, independientemente de opiniones, el trabajo, las obligaciones, y todo eso de lo que nos quejamos tanto, parece que ha adquirido un nuevo color. De hecho, lo correcto sería decir que lo que ha pasado es que ha dejado de tener color en absoluto. Ya no duele, no pesa, no agobia.
Y las cosas que consideramos buenas les pasa lo mismo. Porque de tanto que las deseamos no nos damos cuenta del coñazo que pueden dar.
Moraleja: 1º Si te tiran algo te apartas.
2º Vive la vida sin ti.
Me podríais preguntar: "¿Oye, y si vivo la vida sin mí, quién va a ocupar el espacio vacío?"
Pues mira, a lo mejor los demás.
Puede que la magia radique en un pequeño cambio de punto de vista.
Gracias a todos por estar ahí fuera (incluyéndome a mí, por supuesto).
http://mirandohaciadentro.blogspot.com/2009/01/la-vida-sin-m.html
Hoy
"Hoy es el mañana que tanto me preocupaba ayer".
jueves, enero 22, 2009
Ike Quebec: Nature Boy
El saxofonista tenor, Ike Quebec (1918-1963), decidió dedicarse al mundo del espectáculo cuando siendo aún un adolescente, trabajó como bailarín. En el Harlem de los años treinta era fácil contactar con los músicos de jazz y decidido a ser músico estudio piano. En 1940 se unió a la banda "Barons opf Rhythm" con la que estuvo un par de años y fue en el seno de esa orquesta donde se decidió por adoptar el saxo tenor para siempre.
Tocó en el Minton's Playhouse, con los grandes del bebop hasta que comenzó a atrabajar de manera profesional con Frankie Newton, Ella Fitzgerald y Roy Eldridge. Con un sonido inspirado en el maestro del tenor, Leon "Chu" Berry, y discípulo confeso del gran Coleman Hawkins, Ike Quebec, se adaptó magníficamente a esa escuela. En 1944, actuó y grabó con Sammy Price y Hot Lips Page, antes de unirse a la orquesta de Cab Calloway, con quien de una u otra forma, estuvo hasta los cincuenta años. 1944 fue también el año en que entró por vez primera en el estudio de grabación de la Blue Note, pero no fue hasta 1959 cuando graba a su nombre el primer disco. El álbum se tituló: "From Hackensack to Englewood Cliffs" y fue el primero de los nueve que grabó con el sello de la etiqueta azul entre 1959 y 1998.
Su relación con la Blue Note, se amplió hasta convertirse en una especie de cazatalentos y a su labor en ese terreno le debemos que llevara a Dexter Gordon a grabar con ellos. Ike Quebec, era un músico directo y vigoroso y contrariamente a casi todos los seguidores de Coleman Hawkins, no era suave, sino mas bien cortante pero con una claridad de contornos muy agradable. Su potencia, su swing y especialmente su tratamiento en los blues, le conferían un sonido particularisimo que se truncó cuando en 1963 un cáncer de pulmón terminó con su vida.
sábado, enero 03, 2009
La esperanza está en el camino
Lo importante no es dónde vamos sino “cómo” vamos, y que no nos lleven. La meta es el mismo camino.
2 de enero de 2009
"Este camino tal vez no conduzca a ninguna parte, pero alguien viene por él", escribe el autor sueco Lars Norén.
Quizás sea esta la actitud que deba presidir nuestro caminar, casi a ciegas y sin disponer de referentes de confianza. Pero la meta es el mismo camino. No importa tanto adónde vamos sino cómo vamos, y que no nos lleven.
En la sociedad de la información padecemos un bombardeo de imputs difíciles de procesar. Como hace años leí en un graffiti, “ahora que sabíamos las respuestas, nos han cambiado las preguntas”. Esta sensación de inseguridad provoca desaliento, evasión irresponsable o la entrega a ideologías para no pensar, para no tomar decisiones. Ese ha sido el consuelo de los débiles para poder seguir viviendo, aún a riesgo de abdicar de la libertad y de zafarse del cumplimiento de los derechos universales para todos. Derechos humanos, políticos y sociales.
Las ideologías han explotado el miedo a la libertad y a la responsabilidad de las personas. Al explotar ese miedo a la soledad, inventaron dioses inhumanos, implacables que infundían pavor, salvo que el individuo se sometiese a los dictados de sus eunucos con la promesa de una vida eterna y absurda.
Otras religiones comenzaron apoyando los sentimientos de humanidad y de solidaridad naturales para convertir luego a sus adeptos en hormigas de un hormiguero, en seres domesticados y sin personalidad capaces de negar las realidades más cercanas.
Otras ideologías partieron de la falsa premisa de que el ser humano es malo por naturaleza y de que sólo busca su propio bien, aún a costa de hacer de los otros seres objetos de su poder, de su codicia y de su voluntad. Sostenían que lo hacían en nombre del “pueblo”, de una etnia o raza, de una clase social, o de la misma “humanidad” elevada a categoría.
Los dioses habitaron las lagunas de nuestra ignorancia y sus secuaces obligaron a postrarse y a obedecer bajo castigos. No sólo en un inventado más allá, sino en el presente mediante el temor y la ignorancia. Aún sirviéndose de la tortura, de la privación de la libertad, de la exclusión social y de la pena de muerte.
Parece increíble pero el número de países en los que está legalizada la pena de muerte es estremecedor. Las mismas religiones, pretendidamente reveladas, la mantienen “por causa de la maldad del hombre”. Conculcan el “no matarás” de sus fundadores, pero ellos no vacilaron en practicarla siempre que les convino. Esta es la historia de la inmensa mayoría de las tradiciones religiosas y de los regímenes políticos autoritarios, tiránicos, despóticos y totalitarios. Ese totalitarismo y ese despotismo absolutistas han derivado hacia sistemas, modelos de desarrollo, paraísos fiscales, mafias financieras transnacionales y guerras de invasión y de conquista, pretendidamente “liberadoras y restauradoras de la democracia”. ¿De qué democracia?
Parece increíble que estemos viviendo el escándalo de las guerras, de las ventas de armas, de la corrupción, del blanqueo de dinero procedente del crimen organizado, de la explotación de las riquezas de los países empobrecidos, de la trata de seres humanos como objetos de comercio o de consumo.
Espanta la naturalidad con la que se acepta la existencia de miles de millones de personas que padecen hambre, enfermedades curables, incultura, explotación, falta de viviendas, guerras, deportaciones en masa, maltrato por razón de género, de creencias o de tradiciones culturales, prostitución, trabajo infantil y de mujeres más propio de la esclavitud que de mentes racionales.
Las alarmas han sonado sobre el cambio climático, la contaminación de la tierra, del aire y de los mares pero intereses de poderosas minorías lo niegan o demonizan. Se niega la evidencia, como se han negado los derechos humanos universales.
Nos acusarán de catastrofistas, pero como decía Galileo a los cardenales que lo condenaban, “miren por el telescopio, no les pido que me crean me basta con que miren”. Y se negaron como los poderosos de hoy atentan contra los derechos humanos para todos.
Mientras el panorama social, político y económico no sea transformado desde dentro por la razón y la justicia, caminaremos por un camino para el que sólo hemos traído billete de ida.
Pero alguien viene, otros seres humanos oprimidos vienen al encuentro para el despertar y la concordia. O los acogemos y actuamos como comunidad cosmopolita y solidaria o seremos destruidos por nuestros errores y por nuestra ceguera.
* Profesor Emérito de la UCM. Director del CCS
http://www.ucm.es/info/solidarios/ccs.php?id=992&cat=0
lunes, junio 16, 2008
Observa
Vuélvete un observador silencioso de la vida y un compasivo observador de ti mismo. No eres tus emociones o tu cuerpo, o tu personalidad y su ego. Eso es sólo una parte de lo que eres. De hecho eres una energía divina que está evolucionando, operando a través de las complejidades del cuerpo, mente y emociones, para comprenderse a sí mismo como un ángel espiritual, un espíritu eterno que está creciendo y aprendiendo, calmadamente, en la infinitud y corrientemente llamado “ser humano”.
Stuart Wilde - 33 Pasos para reclamar tu poder interior
viernes, junio 06, 2008
La parábola del árbol que cumplía los deseos
En una ocasión, un hombre iba viajando y entró casualmente en el paraíso. Los indios creen que en el paraíso hay árboles que conceden todos los deseos, kalpatarus. Basta con sentarse debajo de ellos, desear algo, y el deseo se realiza inmediatamente: no hay desfase entre el deseo y su realización. Piensas, y tu pensamiento se convierte en cosas; el pensamiento se plasma automáticamente.
Los kalpatarus no son otra cosa que símbolos de la mente. La mente es creativa, los pensamientos son creativos.
El hombre estaba cansado y se quedó dormido debajo de uno de estos árboles que conceden los deseos. Cuando despertó, como estaba muy hambriento, dijo: «Ojalá que pudiera conseguir comida en algún sitio». Y de repente el alimento surgió de la nada y flotaba en el aire; era una comida deliciosa. Empezó a comer inmediatamente y cuando se sintió satisfecho, surgió en él otro pensamiento: «Si pudiera conseguir algo de bebida...» Y como en el paraíso no existe la ley seca, se materializó inmediatamente un vino delicioso.
Bebiendo el vino y relajado a la sombra del árbol en la brisa fresca del paraíso, el hombre empezó a preguntarse: «¿Qué está pasando? ¿Estoy soñando o estoy rodeado de fantasmas que me gastan bromas?» ¡Y aparecieron los fantasmas! Eran feroces, horribles, daban ganas de vomitar. Se puso a temblar y se le pasó un pensamiento por la cabeza: «Ahora seguro que me van a matar. Estos fantasmas van a acabar conmigo». Y le mataron.
Ésta es una antigua parábola de enorme significado. Tu mente es el árbol que concede los deseos: antes o después, todo lo que piensas te es concedido. A veces el desfase es tan grande que te olvidas completamente de haberlo deseado; a veces el desfase es de años, a veces de vidas, de modo que no puedes conectar con el origen del deseo. Pero si observas con profundidad, descubrirás que todos tus pensamientos te crean y crean tu vida. Crean tu cielo, crean tu infierno. Crean tu desgracia, crean tu alegría. Crean lo negativo, crean lo positivo. Todo el mundo es un mago que hila y teje un mundo mágico a su alrededor y después se siente atrapado: la araña se queda atrapada en su propia tela.
Una vez que se entiende esto, las cosas empiezan a cambiar. Entonces puedes jugar y puedes cambiar tu infierno por un cielo; basta con pintar desde otro punto de vista. O si estás muy enamorado de tus desgracias puedes crear todas las que quieras, a tu plena satisfacción. Pero entonces ya no puedes protestar, porque sabes que son una creación tuya, son tu pintura, no puedes responsabilizar a nadie de ella.
Toda la responsabilidad es tuya. Entonces surge una nueva posibilidad: puedes dejar de crear el mundo, puedes detener el proceso de creación. No hace falta que crees el cielo y el infierno, no hace ninguna falta. El creador puede relajarse, retirarse. Ese retiro de la mente es la meditación.
http://ar.groups.yahoo.com/group/osholibertad/
martes, abril 22, 2008
Viendo llover
viendo llover.
Personas que caminan con paraguas abiertos,
tristeza mezclada con gotas que caen.
Inspirando,
agua que limpia las calles;
unos van, otros vienen.
Espirando,
el trajín de un mundo
que camina insensato hacia el precipio,
¡ay!
A falta de compañero,
camino solo,
como elefante salvaje...
salvaje y triste en el bosque.
Inspirando,
recuerdo al buda y a los patriarcas.
Espirando,
sonrío a mi tristeza.
He aquí vuesto pobre discípulo
ofreciendo té a los transeuntes.
Nadie tiene tiempo,
todos se aferran a sus sueños;
¡ay!, al final, el precipicio.
¿Cuánto habrán de padecer,
cuánto antes postrarse
y rendir su ego?
En la ventana,
con la mente llena de amor,
sintiendo llover.
Hanyun
Bosque Precioso
Asturias, España
http://www.baolin.org
Vencer el miedo
Al escuchar la sentencia, el más joven se retorció de la pena y del dolor, y a partir de ese día, cayó en una profunda depresión. "¿Para qué vivir?" se preguntaba, "si de todas maneras van a arrebatarme la vida, y de una manera inconcebiblemente terrible?" Desde ese día nunca fue el mismo. Cuando alguno de sus cercanos, compadecido por su estado, le ofrecía apoyo para tratar de alegrarlo, respondía rencorosamente diciendo: - Claro, como tú no tienes que cargar mis penas, todo te parece fácil. En otras ocasiones también replicaba: - Tú no sabes lo que sufro, no es posible que me entiendas... Y, a veces, alegaba en voz alta: - ¿Para qué me esfuerzo? Si de todas formas... Y así, poco a poco, el hombre se fue encerrando en su amarga soledad y murió mucho antes de que se cumpliera el plazo de los veinte años.
El otro hombre, al escuchar la sentencia, se asustó y se impresionó, sin embargo a los pocos días resolvió que, como sus días estaban contados, los disfrutaría. Con frecuencia afirmaba: - No voy a anticipar el dolor y el miedo empezando a sufrir desde ahora. Otras veces decía: - Voy a agradecer con intensidad cada día que me quede. Y, en vez de alejarse de los demás, decidió acercarse y disfrutar a los suyos, para sembrar en ellos lo mejor de sí. Cuando alguien le mencionaba su condena, respondía en broma: - Ellos me condenaron, yo no me voy a condenar sufriendo anticipadamente y, por ahora, estoy vivo.
Fue así que, paulatinamente, se convirtió en un hombre sabio y sencillo, conocido por su alegría y su espíritu de servicio. Tanto, que mucho antes de los veinte años, le fue perdonada su condena.
El 99% de tus miedos no se realizarán.
Cree en tu fuerza, disfruta la libertad de ser feliz.
La verdadera libertad no está en lo que haces, sino en la forma como eliges vivir lo que haces, y sólo a ti te pertenece tal facultad.
De otro grupo